La familia es el sistema primero en el que “aterrizamos” para iniciar la experiencia de vivir. No elegimos el sistema ni tampoco sus integrantes pero sí podremos escoger, a lo largo de nuestra vida, quienes conforman nuestra familia emocionalmente ecológica.

Gestión del significado

En un cierto momento de la evolución del hombre nace la compasión y la ternura. Si bien anteriormente se abandonaban a los débiles del grupo para poder sobrevivir, ahora el grupo atiende a quien no está bien, lo cuida, despertándose el sentimiento de comunidad, co-ayuda, lo cual conecta con nuevas emociones.

La familia, para cada uno de nosotros, puede tener un significado distinto. Esta circunstancia, junto con el hecho de la procedencia (familia biológica o familia adoptiva) y la aparición de nuevas estructuras familiares, nos sitúan en el principio del análisis de familia emocional.

“Sólo si estoy en paz con mis orígenes podré formar una familia emocionalmente ecológica y también ayudar a otros a crear la suya”.

Nuevas estructuras familiares

La vida que vivimos tendemos a creer que se define por nuestra familia de origen y que ésta va a ser nuestra acompañante en nuestro transitar.

Si bien la familia de origen tiene un poderoso efecto en nuestro sistema de creencias puesto que instalamos las primeras ideas, preceptos, valores sin referentes anteriores, en realidad está en nuestras manos decidir cómo recorrer el camino de vida.

En las actuales nuevas estructuras familiares en los países occidentales, se han producido sustanciales cambios de rol con los consiguientes desajustes a reequilibrar y la vital importancia de legitimar a todo tipo de familias.

Pero si bien a nivel estructural todas ellas son válidas, a nivel emocional no todas son adecuadas para un buen crecimiento y desarrollo personal:

Algunos entornos familiares nos ayudan a crecer y nos liberan, pero otros nos esclavizan; los hay que ayudan a potenciarnos y otros que nos minimizan o incluso anulan; algunos son entornos amables y acogedores y otros castrantes y basados en la punición y la culpa. En definitiva, encontramos entornos que construyen y otros que destruyen, de manera consciente o inconsciente.

El conflicto de lealtad a la familia que a veces se nos plantea choca de lleno con la idea de libertad de elección. Si nuestro entorno familiar no nos permite ser felices y somos conscientes de ello, es posible encontrar una nueva forma de vivir y relacionarnos. Podemos elegir a nuestra familia emocional que no únicamente tiene que ser la familia de origen.

Si vivimos desde la compensación y no afrontamos la cuestión cuando la familia origen no es emocionalmente completa, estamos cercanos a caer en una dualidad entre aquello que nos da sustento y seguridad y aquello que nos da afecto y cariño, quedando lo primero en la familia original y buscando lo segundo fuera de ese entorno.

Cuando esta gestión desadaptativa se produce, entramos en la modificación de nuestro sistema de tolerancia, es decir: para sobrevivir al hecho de no obtener de nuestra familia lo que emocionalmente necesitamos, nos relatamos argumentos que lo justifiquen y aprendemos a tolerar o renunciar a cuestiones de vital importancia en nuestro mundo afectivo.

Es un derecho y casi un deber moral poder elegir con libertad quienes conforman ese sistema familiar emocionalmente ecológico, sostenible, amable, saludable, exponencial y expansivo.

Entornos familiares desadaptativos

En estos entornos vamos a sentir alguna o varias de estas sensaciones:

  • Falta de amor
  • Rutina
  • Falta de creatividad
  • Obligaciones y deudas afectivas
  • Ausencia de autenticidad
  • Falta de autoridad
  • Doble código de comunicación
  • Contaminación emocional
  • Desidia y maltrato
  • Falta de respeto, intimidad y espacios individuales

Invertir en energía afectiva:

Tanto la pareja como los amigos, son integrantes de nuestra familia emocional y son los principales sujetos con los que decidimos invertir nuestra energía afectiva. Los integrantes de nuestra familia de origen, pueden formar parte de esa familia emocional, en su totalidad o en parte, es decir:

De la misma manera que hacemos con nuestro entorno social, tenemos el derecho de tomar la distancia adecuada y saludable respecto de ciertas personas de nuestro entorno familiar original que nos esté generando toxicidad, nos dificulte el crecimiento y equilibrio emocional o nos impida vivir en constante evolución.

Por tanto, vamos a poder invertir nuestra energía afectiva en esa familia emocionalmente ecológica que puede estar constituida por todos o parte de los miembros de la familia biológica, así como por todas aquellas relaciones que vamos generando en el camino (amistades, referentes, tutores, maestros, guías, etc.).

“Todos soltamos un hilo, como los gusanos de seda. Roemos y nos disputamos las hojas de morera. Pero ese hilo, si se entrecruza con otros, si se entrelaza, puede hacer un hermoso tapiz, una tela inolvidable» -El lápiz del carpintero (M.Rivas)

Tipología de familia

Estas que relacionamos podrían ser algunas de las familias en las que podemos iniciar nuestro curso de vida. La clasificación, más allá de cómo cada cual las bautice, intenta englobar todos los posibles entornos identificables en nuestra realidad social:

Familia Rígida: es excesivamente formal y se basa en la conducta por control.

Familia Caníbal: se manifiesta bajo conductas basadas en la falta de respeto, el chantaje emocional. Son invasivas y posesivas.

Familia asfixiante: se compone de padres sobreprotectores y consecuentemente por hijos frustrados y sin motivación.

Familia confundida: hay confusión de roles y los vínculos están desajustados.

Familia Revuelta: se hace muy difícil el desarrollo personal y la propia individualización del integrante.

Familia Esquizofrénica: es aquella familia en la que no se produce una relación emocional como tal, es simplemente funcional y se instala el aburrimiento.

Familia Neurótica: familia empobrecida y neurotizada por la endogamia.

Familia obligada: se produce en aquellos individuos a los que se les obliga a formar una familia por el hecho de ser adultos.

Los 7 principios de una familia emocionalmente ecológica:

Para cerrar este artículo, os comparto estos 7 principios de familia emocional sostenible, según fuente del Instituto de Ecología Emocional y que pueden ayudar a generarnos una guía y estructura, a fin de proliferar en nuestra propia construcción y mejora de la familia que elegimos:

Autonomía. Ser emocionalmente autónomos, no sólo funcional e intelectualmente.

Prevención de Dependencias. Vivir en plenitud es sentirnos completos por nosotros mismos, siendo la aportación de los demás un plus complementario y sumatorio positivo y expansivo de nuestra individualidad, pero sin el cual nuestra existencia no vive ni mermada o ni exenta de lo que necesita.

Generosidad. Saber compartir no solo intelectualmente sino a nivel afectivo, parte de un principio basado en la bondad, la empatía y la humildad que nos permite ver el mapa emocional de nuestro entorno sin etiquetas ni juicios.

Reconocimiento de la diferencia. El principio natural y orgánico de la diversidad debe incorporar la aceptación de la diferencia como una circunstancia inherente a la existencia humana, animal, vegetal y mineral y sin la cual el mundo no sería sostenible.

Cultivo de la moralidad natural, como método universal de entendimiento interpersonal y social.

Coherencia, entre lo que decimos, lo que pensamos, lo que sentimos y lo que hacemos.

Depuración de las relaciones, aprendiendo a elegir vivir en entornos amables y saludables y a tomar la distancia adecuada de aquellas otras que provocan comportamientos desadaptativos y cultivos emocionales con componentes de toxicidad.

“Somos libres para elegir nuestra historia. Somos libres para compartir el camino.”

Y tú, cuando piensas en tu experiencia dentro de tu familia, ¿Con qué emociones fundamentales te conectas?

Lectura recomendada: «Juntos pero no revueltos» – De la familia obligada a la familia elegida. Autores: Jaume Soler y M. Mercè Conangla.

Marta Badia

About Marta Badia

Experta en comunicación, autoestima, gestión de conflictos y consultoría psicosocial

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