Lo único malo de sentir es no querer sentirlo.

Abrir nuestro sistema es vivir sin censura emocional.

Ante una emoción como la IRA, podemos decidir dirigirla hacia la RABIA o hacia la FURIA.

La Rabia es la ira hacia dentro. La Furia es la ira hacia fuera.

Si cerramos el sistema emocional y no expresamos incluso aquello que nos duele o no nos gusta sentir, estaremos adentrándonos en un camino de un único sentido hacia la toxicidad: De la Ira iremos a la rabia y de ahí pasaremos al rencor, al resentimiento y finalmente al odio.

Sin embargo, si decidimos abrir el sistema, donde la ira puede salir hacia fuera, vamos a poder estar furiosos para luego encontrar el camino de la liberación, el desahogo, la reconciliación, el sosiego y el significado.

Todos los sistemas abiertos son vida y constructividad. Todos los sistemas cerrados son toxicidad.

El sistema respiratorio indica que si inspiramos vamos a tener que expirar. No es posible vivir en apnea permanente.

Como símil entre lo exterior y lo interior, pongamos el ejemplo de los astros y las diversas galaxias y todo lo que va hacia dentro de nosotros mismos, donde también existen multiplicidad de elementos vivos que se mueven igual que las galaxias que observamos en el exterior.

Es entonces cuando cabría hacerse la siguiente pregunta: ¿Estamos ante un movimiento lineal o es más bien circular?

Observación ecológica y sostenible

Observando la vida vemos un movimiento circular. El factor lineal coincide con la idea del progreso que no deja de ser una invención o una técnica aplicada al mundo de los humanos.

Sin embargo, la vida se mueve de acuerdo al factor circular de crecimiento, de evolución, de exponente constante. Y bien sabemos que lo circular significa que todo empieza y todo termina en un mismo lugar y que, durante el recorrido por ese perímetro, se genera el crecimiento, la experiencia, el aprendizaje y finalmente muere aquello que ya se ha vivido para renacer nuevamente en un ciclo de mayor sabiduría.

Con las emociones que sentimos sucede algo parecido si tenemos la capacidad de observarlas y entender qué hemos sentido, pensado y cómo nos hemos comportado durante el recorrido de esa emoción hasta desaparecer.

Por tanto es un doble sistema: abierto y circular. Abierto porque lo que entra debe salir, pero también circular en un sentido de aprendizaje porque todo lo que empieza termina por extinguirse y volver a sentirse de una forma más sabia.

Si tenemos en cuenta esta última parte y aceptamos que el movimiento evolutivo es circular, podemos pensar también que los extremos se tocan:

Eco-logía

«ECO» viene del griego que significa «CASA». En nuestra «casa emocional», más allá de cómo es el recorrido y la ubicación distributiva de las emociones en la metáfora, se produce un locus interno dentro de nosotros mismos que se asimila al diálogo externo que tenemos con el mundo.

Nuestro planeta nos habla, nos expone algo y nosotros respondemos; pero si cuando respondemos no lo hacemos de forma constructiva sino tóxica, es decir, no disponemos de nuestro sistema emocional en abierto, lo que vamos a responder a la tierra nos vendrá devuelto en forma de rechazo.

Es ahí donde nuestra responsabilidad proactiva tiene que observarse, medirse y entender que hay que abrir el sistema para poder nuevamente responder a la tierra con amor, con respeto y con humildad.

Por tanto, toda la furia salvaje con la que la tierra nos ha devuelto nuestro comportamiento tóxico en estos tiempos, es esencialmente la ira hacia fuera.

El planeta, el universo entero, nos muestra que es y que se comporta como un sistema abierto: cuando devuelve o da respuesta a nuestro comportamiento, lo hace en forma expansiva, liberando la energía que le permitirá volver a sanar.

Cuando la tierra ha expulsado toda esa ira, se libera de ello y es capaz de volver a hablarnos desde la amabilidad, la generosidad y la esperanza. ¿Lo hacemos nosotros con ella?

Solamente si aprendemos a expulsar estaremos verdaderamente vivos, de lo contrario estaremos muriendo lentamente generándonos una toxicidad que va a dificultarnos tener mayor perspectiva y nos alejará del campo de la compasión, de la generosidad y de la posibilidad de dar y darnos nuevas oportunidades.

Ese mismo principio funciona dentro del microcosmos que habita en nuestro ser; por tanto, estos paralelismos son muy importantes:

Debemos ser primeramente observadores de nuestro entorno. El planeta tierra nos lo pone muy fácil: nos está enseñando constantemente cómo hacerlo. Luego podremos ser observadores de lo que está ocurriendo dentro, aunque a veces nos cueste mirar en esa dirección.

Conviene aprender a poner una mirada más elevada hacia el entorno, observar bien, con humildad, entrenarse en el arte de escuchar activamente, para luego una vez aprendido el significado de esa observación profunda, llevarla a cabo dentro de nosotros mismos.

Será entonces cuando habremos abierto nuestro sistema emocional.

Abramos nuestro sistema emocional. Lo único malo de sentir es no querer sentirlo.

“Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene”. Eduardo Galeano

 

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Marta Badia

About Marta Badia

Experta en comunicación, autoestima, gestión de conflictos y consultoría psicosocial

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