El crecimiento no es conocer la novedad sino compartir la diferencia

Todo aquello que entendemos por comunicación saludable debería basarse en un principio universal: 

No se trata de comunicar mucho sino de comunicar bien

Y comunicar bien parte de un modelo orgánico de diversidad que implicará crecimiento en la medida que se comparta la diferencia en vez de focalizarse en la novedad:

La asertividad ante los conflictos, 

la interpretación de la escucha, 

la autonomía funcional, intelectual y emocional, 

así como la empatía, 

son 4 campos indispensables donde cultivar la buena comunicación.

El lenguaje del “YO” 

Asertividad ante los conflictos

En comunicación asertiva, el “lenguaje-TU”, resulta acusativo, culpabilizador, donde expresas que la otra parte es culpable, donde te focalizas en el pasado y te ciñes a fallos o errores anteriores: “(TU) siempre haces lo mismo; (TU) eres un egoísta; (TU) nunca haces lo que deberías; (TU) nunca me escuchas”.

El“Ienguaje-YO”, en cambio, significa escuchar atentamente a los demás, tener en cuenta a los otros, ser preciso y claro, focalizado en el presente y expresando tus sentimientos y necesidades.

Es indispensable usar el “lenguaje-YO” precediendo al mensaje-conflicto, que podría ser: “YO creo que … No me gusta que … Siento que … A mi me parece que … “

Cuando tratemos de solucionar un conflicto, no persigamos tener la razón. Es preferible que intentemos pasar por estas 4 fases:

  1. Fase de alineación: Nos alineamos con la otra persona y le pedimos su opinión sobre lo que está sucediendo.
  2. Fase de coincidencia: escuchamos activamente para encontrar los puntos en común y averiguamos qué preocupación, emoción o necesidad común podemos estar teniendo. Ese es el momento en que podremos usar el lenguaje-YO con mayor eficacia.
  3. Fase de reorientación: Aquí buscaremos cambiar el rumbo o dirección de nuestro conflicto. Ahora que ya sabemos cómo nos sentimos y qué necesidades o preocupaciones tenemos en común, habrá que verbalizar en plural con preguntas o propuestas alrededor de “¿Qué podemos hacer si ambos…?”. Eso nos conduce a sentir que jugamos en el mismo equipo aunque tengamos puntos de vista distintos.
  4. Fase de resolución: Aquí veremos si es posible encontrar una solución y, si no es posible, buscaremos un punto donde ambas partes puedan ganar algo al final del camino.

Tu te defines. Los demás te interpretan

La interpretación de la escucha.

La teoría de las 4 orejas, también llamada cuadrado de la comunicación creado por Friedemann Schulz von Thun, constata que un mismo mensaje puede tener 4 significados distintos, como si tuviéramos 4 orejas. 

Esto ocurre porque en todo mensaje existen cuatro componentes diferentes que aportan información respecto a 4 cuestiones: 

  • Los hechos, que hacen referencia a la información exacta y directa que contiene un mensaje.
  • La apelación, que habla de cómo tiene que actuar la persona que recibe el mensaje.
  • La relación, que informa del tipo de relación existente entre emisor y receptor.
  • La auto-revelación que aporta información sobre la persona que emite el mensaje.

Muchas veces se producen equívocos, malos entendidos o inicio de conflictos por causa de una expropiación indebida del mensaje, es decir: creer que aquello que interpretamos es el hecho real.

Para que la comunicación sea saludable debemos tener en cuenta estos 4 ámbitos de la escucha. De lo contrario, nuestra interpretación generará siempre una escalada de inferencia versus el hecho acontecido. En cada uno, emisor y receptor, se tenderá a la interpretación de acuerdo a sus creencias, después a la atribución de causas que en realidad no son evidentes e incluso a la generalización, es decir, afirmar que aquello que uno cree es siempre así. 

Aceptación versus resistencia

Autonomía funcional, intelectual y emocional.

Actualmente, el lema “resistiré” está ayudando a presionar nuestro cerebro para que esté en lucha permanente y eso hace aumentar los estresores y merma de salud mental.

Los mensajes deben rebajar alarmismo porque de lo contrario pueden convertirse en catastrofistas de acuerdo al ADN emocional, el sistema de creencias y el estado anímico de cada cual.

La comunicación , cuando se aplica de manera arbitraria, puede resultar en una psicología inversa y/o adversa. Es necesario el análisis de la psicología del receptor, pero no de manera estática sino dinámica. 

En una organización o colectivo, las mediciones son globales pero no precisas. Del mismo modo que la fiebre es oscilante y con picos, el estado de ánimo de las personas también porque cada uno responde a una particularidad distinta: un sistema de creencias que hace vivir la misma situación de una determinada manera.

Por tanto, y por la misma razón, no siempre tendremos que comunicar lo mismo ni de la misma forma. 

Ser un buen comunicador también es ser un buen receptor.

La autonomía en la gestión emocional, es tan importante como la funcional y la intelectual, y debe empezar con el aprendizaje y conocimiento de uno mismo. 

Del mismo modo, hay que aprender a entrenar habilidades comunicativas que nos hagan autónomos no sólo a la hora de emitir sino también a la hora de recibir la comunicación. 

“Sé amable con todo el mundo, pues cada persona libra algún tipo de batalla”

Trabaja la empatía.

Esta frase de Sócrates abre el cuarto campo de cultivo de la buena comunicación. La palabra “empatía” viene del griego empátheia que significa “sentir dentro”. Es la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de otra persona. 

La persona que es empática tiene la posibilidad de entender parte del mundo interior de la persona con la que se comunica sin hacérselo suyo: “el mapa no es el territorio”

De este modo, empatizar no es vivir desde la experiencia del otro pero sí entender la experiencia del otro: sus pensamientos, emociones, su universo de afectos, incluso alguno de sus valores.

La comunicación empática es en sí misma una habilidad intrínseca o bien una actitud que se puede adquirir a través de la formación y con el tiempo.

Sea cual sea la condición de cada persona, lo que aprenda en términos de empatía le ayudará a romper las limitaciones relacionales con los demás y a evitar múltiples errores que pueda encerrar la comunicación.

Nuestro grado de comprensión no es solamente intelectual (basado en los hechos narrados) sino también empático (basado en los matices emocionales de los mismos hechos narrados). 

Los tres pilares de la comunicación empática:

  1. Transparencia: no esconder nuestras reacciones emocionales. Si estamos en desacuerdo con alguien es posible compartirlo de forma verbal o no verbal. Pero ocultar solo obstruirá la comunicación.
  2. No juicio: no hay que confundir nuestras reacciones con las que tenga la otra persona; no hay que ser inductivo con nuestras preguntas ni categórico con nuestras afirmaciones. No imponer nuestras necesidades como únicas o más convenientes.
  3. Aceptación: evitar juzgar la conducta de los demás es centrarse en lo que sienten y respetar el ser de la otra persona.

Los ingredientes para cocinar un buen guiso de comunicación empática son muchos, pero los indispensables abrazan la escucha activa y la comprensión

Así pues, recuerda:

“La base de un cerebro sano es la bondad, y se puede entrenar”

Richard Davidson, doctor en Neuropsicología e investigador en neurociencia afectiva.

Marta Badia

About Marta Badia

Experta en comunicación, autoestima, gestión de conflictos y consultoría psicosocial

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