Sentir emociones forma parte de la condición natural de todo ser humano. ¿Te imaginas una vida sin emociones, una vida completamente neutra? Difícil de imaginar ¿verdad? Si en el mundo no hubiera habido nunca amenazas y peligros, quizás podríamos vivir en una serenidad constante.  Si no existiera el ego en las personas, que automáticamente activa el modo supervivencia intentando alertarnos de posibles peligros tanto reales como imaginarios, quizás entonces aprender a gestionar emociones no tendría sentido. Pero todos sabemos que esa situación, en estos momentos de la evolución humana, no es la real. Necesitamos comprender, por lo tanto, que las emociones son necesarias para vivir, al igual que lo es nutrirse bien, dormir y respirar. De hecho, las emociones nos ayudan a evolucionar, adaptarnos y aprender en el mundo.  

Pasos para gestionar emociones

El problema aparece cuando hay emociones que nos provocan sensaciones físicas incómodas, e inconscientemente las rechazamos. Pretendemos vivir sin sentir determinadas emociones, eso es como querer vivir rechazando que tenemos un riñón, pulmones o un corazón que forman parte de nosotros. 

Igual que aceptamos que tenemos órganos, debemos aceptar sentir todas las emociones y comprender que están para algo.

A veces podemos sentirnos tristes, enfurecidos, susceptibles, desorientados, aburridos y las sensaciones que esas emociones conllevan no nos gustan. Luchamos internamente para que se vayan, paradójicamente mirando hacia otro lado, buscando entretenimientos fuera para distraer nuestra mente, sin embargo esas emociones vuelven una y otra vez a nosotros. 

Reconocer que están en ti

Cuando por fin las aceptamos, reconociéndolas como tristeza, rabia, vulnerabilidad, miedo, seguimos queriendo que se vayan. En una tormentosa lucha interna, intentamos dejar de sentir eso, pero, es justo lo contrario de lo que tenemos que hacer. 

Aceptar que están en ti por algún motivo. 

Aceptar no es resignarse. La aceptación implica un aprendizaje previo, una comprensión, de que no todo está bajo nuestro control.  Aparece cuando ya hemos cambiado todo lo que estaba en nuestra mano y bajo nuestra responsabilidad. Resignarse es seguir quejándose sin hacer nada. 

Poner nuestro foco hacia nuestro cuerpo y nuestras sensaciones, es decir hacia nuestro interior. 

Solemos mirar hacia fuera, buscando las respuestas en el exterior, ya sea en otras personas o experiencias vividas. Sin embargo, nuestras emociones no las están sintiendo los demás, son nuestras, y por lo tanto para gestionarlas tendremos que poner nuestro foco allá donde se encuentran. 

Pretender gestionar una emoción mirando hacia fuera, es como querer gestionar un equipo sin conocer a las personas que lo componen. 

Escuchar el mensaje de la emoción con humildad y sin juicio. 

Cada emoción trae un mensaje y una función con ella. Piensa en la emoción como si fuera un mail que llega a tu bandeja de entrada. Puedes decidir leerlo después, pero si nunca lo lees, permanecerá en tu bandeja latente esperando eternamente. Si decides tirarlo sin leer lo que había dentro, podrías estar tirando un mensaje importante.  

  • La rabia nos avisa de que no estamos poniendo límites, y por lo tanto arriesgando nuestra propia dignidad humana y nuestros valores. 
  • El miedo nos alerta de peligros reales, cuando nuestra integridad física se ve amenazada, pero también de otros imaginarios que proceden de creencias limitantes, como puedan ser el miedo al rechazo, al fracaso, al juicio. 
  • La tristeza nos prepara para el duelo y la pérdida. 
  • El asco nos evita ingerir alimentos nocivos para nuestra salud.
  • La alegría nos ayuda a disfrutar y motivarnos. 

Está en nosotros detenernos, a escuchar cuál es el mensaje personalizado que trae la emoción que estamos sintiendo en cada momento. 

¿Cómo gestionar emociones?

Existen varias herramientas y prácticas que ayudan a realizar los cuatro pasos para gestionar emociones mencionados anteriormente. Aquí detallo las que considero más efectivas. 

Mindfulness. Consciencia plena del momento presente. 

La práctica del mindfulness, se trata de prestar atención sin juzgar a lo que hay en cada instante, en ti y en la situación o entorno que te rodea. Cultiva la observación sin juicio. De esta manera cuando sentimos una emoción, entrenamos a la mente a observar dicha emoción en nuestro cuerpo, sin juzgar y por lo tanto sin apegarnos a ella. Por lo tanto, seremos capaces de reconocer la emoción, de poner el foco hacia nuestro interior, nuestro cuerpo y sensaciones, de estar atentos para escuchar el mensaje y aceptar lo que no estábamos viendo por desviar nuestro foco hacia fuera. 

Autoconocimiento a través del Coaching por valores. 

La falta de paz y felicidad en la vida de las personas, es debido en su mayoría a la incongruencia entre lo que decimos, pensamos, hacemos y sentimos. Esta incoherencia genera la mayoría de las emociones desagradables como la rabia, la tristeza, el apego, y miedos.

Para alcanzar esta coherencia debemos conocer quienes somos en realidad, y nuestros valores nos dicen mucho de nosotros. 

A través del coaching por valores se encuentra el equilibrio entre 3 tipos de valores que toda persona necesita incorporar en su vida. 

  • Los valores ético sociales: que están en nuestras relaciones y en la sociedad. Como por ejemplo el respeto, la honestidad, la amistad…
  • Los valores emocionales de desarrollo: que nos conectan con nuestro interior como pueden ser la paz, la alegría, la paciencia…
  • Los económico pragmáticos: que hacen referencia a lo que nos conecta con lo material. Por ejemplo: la organización, el dinero, perseverancia…

Cada uno tendrá que conocer sus valores y perseguir honrarlos cada día para encontrar ese bienestar y equilibrio emocional. 

La comunicación asertiva. 

Aprender a expresar lo que sentimos, buscando respetarnos a nosotros mismos y a su vez a los demás, sin herir al otro al decirlo, o tener que ponernos a la defensiva, nos va a evitar sentir muchas emociones desagradables. Pero para muchas personas decir NO, o defender sus necesidades frente a otro, es todo un reto. 

Para aprender a ser asertivo debemos auto-conocernos y cultivar nuestra autoconsciencia y autocontrol. Para ello existen herramientas como el coaching y la PNL altamente efectivas. 

Te recomendamos: Comunicación Saludable

La respiración, el yoga y la meditación. 

Cualquier disciplina o práctica que te centre y te enseñe a respirar, conectando con tu cuerpo, tu mente y tus emociones buscando el equilibrio entre ellos, será de gran ayuda para la gestión emocional. 

¿Te gustaría adentrarte en tu autoconocimiento y aprender a gestionar tus emociones?  En ICC te ayudamos. 

Ana Madrazo

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